La Real Sociedad quiso pero no pudo ante el Osasuna

Tras una borrachera de goles como la que logró la Real la jornada pasada frente al Rayo, algunas veces la resaca de felicidad y satisfacción puede convertirse en una cuesta arriba difícil de superar. Así se podría explicarse el partido de los de Montanier en Anoeta, mismo escenario que vivió un espectáculo de gala hace pocas noches. Pero la forma más acertada de explicar el tropiezo de los locales está en su rival.Osasuna planteó un partido muy complicado a los txuri urdin y se mereció los mismos méritos que el anfitrión, de ahí el empate, el primero para los navarros fuera de casa. El fútbol, a veces imprevisible, hoy no lo fue tanto. Una parte para cada uno y empate técnico que no sirve a ninguno.

En un inicio de lo más igualado, el Osasuna salió decidido a por el partido con un primer aviso de Armenteros que casi pilla por sorpresa a Bravo a los diez segundos de que el esférico comenzara a rodar. Pero tras unos minutos iniciales de desconcierto en los que el equipo de Mendilibar hizo más por golpear primero, la Real comenzó a llegar al área de Andrés Fernández con mucho más peligro que su rival, como prueba un remate de Vela rozando el palo tras un centro marca de la casa de Xabi Prieto. Las ocasiones se sucedían para uno y otro equipo, todo propiciado por la clara ausencia del mediocampo de ambas escuadras, lo que convirtió al campo en un pinball gigante por el que el balón iba de área en área sin que nadie fuera capaz de dominarlo.

Ambos equipos vieron que jugar con tanto desplazamiento en largo no iban a ninguna parte y apostaron por intentar guardar un poco el balón, combinando posesiones más largas. Así, en una situación de aparente equilibrio, el Osasuna hizo más por mover los ceros del marcador, aunque curiosamente su mayor ocasión llegó por un mal despeje de Vela que se estrelló en el larguero. Los navarros siguieron por su sendero, cada vez más despejado, y el nerviosismo empezó a hacer mella en los txuri urdin, cuya única esperanza era el contraataque, al ver que les estaban comiendo en su propia casa. Esto derivó en piques varios que afearon los últimos minutos antes de llegar al descanso y obligaron a Velasco Carballo a tirar de tarjetas, media docena de amarillas en concreto.

La reanudación del encuentro siguió con la misma tónica, con Osasuna imperando sobre el verde y cercando continuamente el área de Bravo. Aunque la situación no tardó en cambiar para el bien de la Real, que se mostró bastante más activa, sabiendo lo que hacer con el balón y asomándose a la meta rojilla con más asiduidad. Constancia puede dejar el palo izquierdo de la portería de Andrés Fernández, al que peinó el flequillo Ifrán con un disparo que pasó bufando por su cepa. Eso sí, los navarros, en su empeño por hacer difícil distinguir entre quien jugaba como local y quien lo hacía como visitante, no perdieron la cara al partido en ningún momento.

Montanier apostó por meter más metralla arriba, cambiando a Xabi Prieto por el Chori Castro, y por más control en la zona media con Rubén Pardo, la gran esperanza de futuro de los blanquiazules, sustituyendo a un Zurutuza algo desaparecido. En los últimos quince minutos, los dos contendientes descuidaron las trincheras y las ocasiones afloraron más que en todo el partido. Aquí, el frente de la Real estuvo más incisivo y apretó a Osasuna hasta los últimos instantes, rozando el gol que nunca llegó. Al final el marcador se quedó como empezó y ambos se van a casa con un punto que no les vale para sus objetivos.La Real se queda sin Europa y Osasuna sin salir del descenso.

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Vela fue la figura en el triunfo 4-0 de la Real Sociedad

Dos goles del futbolista mexicano en dos minutos acabaron con un Rayo Vallecano sin defensa. Mikel González y Chori completaron la goleada.

Esta noche la Real Sociedad le quedó muy grande al Rayo Vallecano. Sobre todo Carlos Vela. El mexicano destrozó al conjunto franjirrojo con dos goles en dos minutos, y obligó a Paco a jugar de nuevo con defensa de tres. Fue el preludio de un suicidio, uno más, en el despeñadero al que se asoman los de Vallecas en cada jornada. Esta vez nadie les dio la mano para evitar la caída, y la Real le machacó a la contra, con Rubén Pardo dirigiendo la goleada.

El partido tuvo picante desde el minuto uno. Mateu Lahoz anuló un gol a la Real por mano del uruguayo Ifrán, que vio amarilla por dicha acción. Fue la primera de una trilogía de cartulinas en los primeros nueve minutos de encuentro. En el seis la vio Tito y en el nueve, Casado.

Muy pronto los locales dejaron claro que querían la pelota, y en esos menesteres se aplicaron con enorme solvencia y calidad Illarramendi, y sobre todo un excelso Rubén Pardo, uno de los nombres a destacar en la primera mitad. Movió con soltura el balón y dio ritmo al juego de la Real.El Rayo no encontraba su sitio, no estaban cómodos los de Paco Jémez en Anoeta. Su faro, Trashorras, estaba apagado, y con nulo juego entre líneas por parte de Piti y José Carlos.

Con tan pobres mimbres en el conjunto franjirrojo, tan sólo Leo Baptistao demostró que es un jugador con un potencial enorme. El brasileño firmó el único acercamiento del Rayo en el 20 de partido, dejando atrás a la defensa txuri-urdin con su zancada de gacela pero errando en la decisión. Debió disparar a puerta en vez de centrar.

La segunda dosis de polémica pasó un poco más inadvertida por la picardía de su protagonista. El central del Rayo Gálvez se llevó las manos al rostro tras un disparo, cuando en realidad el esférico había golpeado en su mano. Estaba dentro del área, pero logró sortear lo que era un claro penalti.

A partir del minuto 30,la Real Sociedad se desató. Al buen fútbol que estaban mostrando los de Montanier se unió la casi siempre desacertada defensa del Rayo para que llegaran en un par de minutos los dos primeros tantos, ambos de un inspiradísimo Carlos Vela. El primero llegó después de un error del Rayo al tirar el fuera de juego (min. 30), pero en el segundo Rubén Pardo asistió con maestría al mexicano para hacer su doblete (min. 32)

El Rayo estaba noqueado, pero los locales querían seguir castigando a su maltrecho rival hasta que tirara la toalla. Y si no lo hicieron los de Vallecas fue por laactuación de Cobeño, que salvó a su equipo en al menos tres ocasiones antes del descanso. Las más claras fueron de Rubén Pardo, con una volea que obligó a estirarse al meta madrileño, y de Illarramendi, tras un remate de cabeza en un córner. En el minuto 39, para terminar con su repertorio de paradas, Cobeño repelió un centro-chut de Ifrán.

Tras el descanso, Delibasic sustituyó a Casado, lo que se tradujo en una nueva versión de la pintoresca defensa de tres de Paco Jémez. El Rayo se volvió a mover entre el bien y mal, entre la machada y el ridículo. Hubo un espejismo, un par de ocasiones del Rayo –Trashorras y Javi Fuego-, pero la Real finiquitó a la contra el partido.

En el minuto 60 Mikel González anotó el 3-0aprovechando un magnífico centro de Carlos Vela, tirando por la borda las escasas esperanzas rayistas. Pudo acortar distancias el Rayo tras una jugada de Lass –había sustituido al Chori Domínguez-, pero Delibasic remató en fuera de juego. Quedaba el cuarto, obra del Chori Castro, para terminar de aplastar al Rayo, al que esta vez se le clavó en la sien la bala de la pistola con la que juega cada fin de semana.