El Barça derrota al Betis con récord de Messi, que supero a Müller

El argentino anota dos goles ante el Betis (1-2) y supera, con 86 dianas, el récord de Müller como máximo anotador en un año natural | Los verdiblancos realizaron una gran segunda mitad pero estuvieron negados de cara a portería y tres balones acaban en el palo

No hay marcas imposibles para los genios. No hay barreras insuperables, ni logros inalcanzables. Ellos son los que ponen las reglas, por eso son unos superdotados. Leo Messi va camino de superar todos los récords posibles para llevar al Barça a ganar un partido tras otro. La última víctima del argentino ha sido el Betis (1-2) que entrará en la historia por ser el rival contra el que el crack azulgrana batió la espectacular marca anotadora de Gerd Müller.

Nada más y nada menos que 86 dianas suma Messi en 2012, una más que las logradas por el ariete del Bayern de Múnich, el ‘Torpedo’, hace 40 años. Leo ha anotado 12 tantos con Argentina y 74 con el Barça. Los dos últimos en el Benito Villamarín, durante un partido que no fue nada sencillo para el conjunto dirigido por Tito Vilanova que estuvo cerca, muy cerca, de quedarse sin los tres puntos.

De Messi ya no sorprende casi nada. Ni tan siquiera que sea capaz de recuperarse de forma milagrosa de un duro golpe en la rodilla para ser titular solo tres días después de abandonar el Camp Nou en camilla. Tito amagó en la previa con dejarle en el banquillo pero el argentino no faltó a su cita con el gol.

El encuentro, vibrante, intenso, entretenido, con alternativas, fue digno escenario para la histórica marca de Leo. Fue uno de esos choques que definen un campeonato, en los que es factible perder puntos (como en Pamplona o frente al Sevilla) pero en los que el cuadro catalán está imponiendo su calidad.

El Betis planteó un partido valiente, apretando, confiando en robar en el medio campo para fulminar a la defensa visitante en un rápido contragolpe. El conjunto azulgrana se sabía la lección y supo vigilar las pérdidas, superar el agobio e incluso encerrar a los locales en su campo.

Lesionado Cesc -de tres a cuatro semanas de baja por una rotura en el bíceps femoral- y con el árbitro obviando unas manos de Piqué, el Barça golpeó duro al estómago del Betis. En el minuto 15 igualó Messi el registro de Müller. Balón en la frontal, un regate, dos regates, nadie le acaba de entrar y el argentino que fulmina al portero Adrián con un tiro raso.

El control pasó a manos de Xavi e Iniesta y la posesión (70%) fue garantía para los azulgrana. Llegaron más ocasiones de los visitantes y se lesionó el bético Juan Carlos en una carrera de velocidad con Adriano. Entró al campo Vadillo, de 18 años, que se pasó varios meses de baja pero que poco a poco va recuperando la forma para confirmarse como un jugador muy prometedor.

Y el Barça marcó el segundo en un contragolpe. Adriano derribó todas las fronteras, partiendo desde el lateral derecho, para ceder la pelota a Messi. Combinación con Iniesta, taconazo del centrocampista y otro zurdazo del argentino, 86 goles en su haber en 2012. Parecía el momento perfecto para detener el partido, al más puro estilo NBA, para homenajear al crack.

A los azulgrana pareció embargarles esa idea. Se desconectaron, intentaron enfriar al impetuoso equipo verdiblanco y también a su público y casi lo lograron. Todos tenían la mente puesta en el récord de Messi. Al menos hasta que apareció Vadillo para asistir a Rubén Castro a cinco minutos del descanso. Alba falló al tirar la línea del fuera de juego.

El 1-2 levantó la moral del Betis y de los aficionados congregados en el Benito Villamarín. La segunda mitad fue un calvario para los futbolistas de Vilanova. Los locales se crecieron, se sintieron fuertes y cada vez llegaron con más facilidad a las inmediaciones de Víctor Valdés. Puyol, con problemas físicos, cedió su puesto a Mascherano.

El Barça perdió el balón, sus líneas se separaron y la presión alta de los andaluces provocó una cascada de oportunidades. Piqué tuvo que recuperar su mejor versión para aguantar a su equipo atrás. Hasta tres balones se estrellaron en los palos de Valdés. Y también tuvieron sus opciones los azulgrana, sobre todo en una clara ocasión en la que un tiro de Messi acabó en el palo y el rechace lo mandó Jordi Alba al travesaño.

En 15 jornadas, Leo Messi es el máximo anotador de la Liga con 23 goles. Hasta 32 futbolistas ganaron un pichichi consiguiendo menos tantos, entre ellos Di Stéfano, Quini o Hugo Sánchez. El argentino, además, ya es el mejor goleador azulgrana en toda la historia del campeonato. Supera, con sus 192 dianas, las 190 que logró César.

 

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El Barca se agarra de Messi

Dos goles (17 en Liga) y una asistencia del argentino desequilibran un partido en el que el Zaragoza fue a remolque pero en el que se mantuvo a flote. Regresó la pareja Puyol-Piqué.

El Barcelona sigue sin hilar versos pero su prosa equivale a 34 puntos sobre 36 posibles. Doce partidos, once victorias y el empate del Clásico. Amasa botín mientras el mundo debate su retocado estilo y sus picos de nivel. Y lo hace por una serie de razones que corona Leo Messi, arma de destrucción masiva que ni descansa ni se cansa y que parece hecho de fútbol, de la F en la cabeza a la L en los pies. El juego le recorre la espina dorsal, fluye hasta cada terminación nerviosa. Le surge: fácil, instintivo, dulce. Messi es la diferencia casi siempre que juega el Barcelona, siempre que no lo hace en su versión orquestal, la que no termina de aparecer en esta Liga de, paradoja o síntoma, los 34 puntos de 36.

Messi fue la brújula de un partido de sensaciones por lo demás neutras, igualado en muchas cosas menos en el talento descomunal del jugador que le puso nudo y desenlace al guión con dos goles y una asistencia. AlZaragoza le ha marcado 13 en otros tantos partidos pero no debería afligirse el equipo maño porque no es nada personal, su destino es el de tantos, ser un escalón más en la ascensión del mejor jugador ¿de siempre? al Olimpo del fútbol. En los doce partidos de esta Liga ha marcado 17 goles, más que quince equipos. En 2012 acumula 78 y tiene a 7 el récord absoluto del Torpedo Müller, una de esas marcas que pensábamos de otra época hasta la llegada del artista experto en demoliciones. Al Zaragoza le llegó para competir y estar en partido casi hasta el final pero no para arañar puntos. Con un cuarto de hora jugado Messi aprovechó una combinación con Alba para saltarse con un control a toda la defensa rival y marcar con suavidad el 1-0. Antes de la media hora regateó entre tres defensas y sirvió el 2-1 a Song. Y a la hora de partido ahuyentó los malos augurios con una jugada que comenzó y finalizó tras abrir a Montoya, recibir el pase del lateral y colocar desde la frontal el balón junto al palo de un Roberto que pareció no hacer lo suficiente. Tampoco él tiene culpa: no leyó, apenas entendió el toque sutil, el dardo de seda que desequilibró el partido definitivamente.

Barcelona, de más a menos

Volvieron Puyol y Piqué, juntos por tercera vez en esta Liga y por primera vez en el Camp Nou en ocho meses. Song fue al medio por Busquets, sancionado, y Xavi e Iniesta lanzaron a Villa, Messi y Pedro. Con una alineación que sonaba de maravilla el Barcelona firmó veinte minutos de mucho nivel, se puso ante el espejo y se reconoció a un nivel que presagiaba una noche plácida que no lo fue tanto. Piqué ayudó en la salida, el equipo recuperó el balón muy rápido y zarandeó al Zaragoza con una banda izquierda irresistible: Alba acumulando kilómetros y Villa e Iniesta combinando con el lateral y con los apoyos de Xavi en la medular y Messi a partir de tres cuartos. Por ahí llegaron los dos primeros goles y por ahí respiró el partido hasta que el Zaragoza salió de la tumba. Y lo hizo a base de fútbol, con una imagen aseada y lúcida que explica su buen arranque de temporada. Apoño y Movilla movieron el molino, Aranda estableció una cabeza de puente en campo del Barcelona y el Zaragoza se cebó en su banda derecha, a la espalda de Alba. Llegó a empatar en un corner que remachó Montañés tras mal despeje de Montoya y se permitió discutir el dominio hasta el descanso y en la segunda parte, con chicha hasta que el 3-1 de Messi convirtió en cartón piedra un final de partido en el que al Zaragoza se le acabó la fe y el Barcelona pudo aumentar el castigo: Iniesta envío una rosca a la escuadra y  el incorporado Tello trabajó a conciencia una banda izquierda en la que formó con Alba una pareja supersónica.

A un Barcelona más aseado que brillante, que gobernó el partido a partir de las leyes de Leo Messi, le faltó presión durante muchos minutos y estabilidad defensiva a pesar de los brotes verdes que aportaron Puyol y Piqué. Encajó gol en otra acción a balón parado y no evitó cierta zozobra en las llegadas del Zaragoza. Iniesta, Xavi y hasta Song, mejor en el medio que en defensa, fueron de más a menos, y un inicio de categoría devino en triunfo funcionarial. Jugó al fútbol el Zaragoza y jugó al fútbol el Barcelona, entre la recuperación de sensaciones y la réplica de equivocaciones. Y en ese ecosistema, el del fútbol, gobernó el mejor de todos, ¿el mejor de siempre?, este Leo Messi de los 17 goles en Liga y los 78 en 2012. Es fútbol y en realidad no es algo tan complicado como a veces lo hacemos: el mejor marca la diferencia y el mejor juega en el Barcelona.

Argentina no pudo con Arabia Saudita

La Selección jugó al trotecito ante Arabia Saudita, que peleó el partido en Riad y provocó varias atajadas de Romero. Messi no pudo quebrar el récord de Batistuta con la camiseta argentina: cierra su 2012 con 12 goles.

Deslucido, impreciso, liviano. Así se mostró el equipo en Riad. Sabella intentó darle minutos a algunos europeos que no suelen conformar sus listas y su análisis seguramente irá más allá del juego en conjunto. Porque lo que se vio de la Selección ante Arabia Saudita no fue bueno. Ni con Messi, Agüero (que cuando se juntaron –poco- armaron las más claras) y Di María, tres de los habituales, hizo la diferencia ante los hombres de Frank Rijkaard, con mayores limitaciones técnicas pero con una idea de juego clara, que llegó a complicar varias veces a la Argentina. Sergio Romero, el más enchufado del 11 nacional, acertó en cada aparición, para evitar el incendio en tierras árabes. Y Messi se quedó con las ganas de superar el récord de Batistuta: con 12 goles en un año, igual que Gabriel Omar, cerró su temporada en la Selección.

Lejos estuvo el equipo de Sabella de parecerse al de las últimas presentaciones. Con varios nombres nuevos y con algunas ausencias notorias (Gago e Higuaín), no hubo juego asociado para llegar al área rival. Recién en el segundo tiempo, con el ingreso del inquieto Di Santo, y de Augusto Fernández, Argentina pareció cambiar el ritmo y buscar con más insistencia. Arabia tuvo varias: un gol anulado por offside a Al-Shahrani y una buena salida de Romero ante Almuwallad, anticipando bien y cerrando al delantero (Coloccini terminó despejando desde la línea). El tiro de media distancia del Kun en el final del partido pudo haber quebrado el cero, pero no pudo ser.  Demasiado al trote. Demasiado amistoso.